Los planos espirituales superiores son aquellos que se encuentran aún mas internos que el plano del Alma y son:
El primer subplano del quinto plano mental (plano manásico) de arriba hacia abajo y que corresponde a La Mente Espiritual; el cuarto plano (plano Búdico) que corresponde al plano del Amor Espiritual.; el tercer plano (plano Átmico) que corresponde al plano de la Voluntad Espiritual, conformando estos tres planos: el Manásico, el Búdico y el Átmico, la Tríada Espiritual que es reflejo directo del segundo plano, el plano de la Mónada o Espíritu.
La Mente Espiritual situada en el primer subplano del quinto plano mental refleja la cualidad de la Inteligencia Activa o energía de la creatividad (el Espíritu Santo) que posee la Mónada o Espíritu, y cuando es evocada, proporciona la iluminación o percepción clara y directa de la verdad, permitiendo liberarse de las ilusiones y espejismos físicos, emocionales y mentales.
El cuarto plano de arriba hacia abajo es el plano Búdico o plano del Amor Espiritual el cual refleja la cualidad del Amor Sabiduría (el Hijo) que posee la Mónada o Espíritu. El Amor Espiritual no es un sentimiento ni un afecto y cuando es evocado elimina el sentido de separación y permite que el germen divino aparezca en todas las formas haciendo posible que se perciba la unidad esencial de todos los seres humanos. La evocación del Amor Espiritual permite que afloren el amor incondicional o amor que simplemente se da de todo corazón sin esperar ningún tipo de recompensa y/o correspondencia y por el cual se aceptan las condiciones que consideramos inapropiadas en los demás. Permite además que afloren las cualidades de la compasión, del servicio, de la comprensión amorosa, el desapego, la alegría, la bondad, la paz, la armonía, el equilibrio, la consideración, el perdón, el aprecio, la flexibilidad, la dulzura, la ternura, la fidelidad, el respeto, la tolerancia, la hermandad, la solidaridad, el amor grupal, el amor a toda la humanidad.
El tercer plano de arriba hacia abajo es el plano Átmico o plano de La Voluntad Espiritual que refleja la cualidad de la Voluntad o Poder (el Padre) que posee la Mónada o Espíritu. La Voluntad Espiritual nos lleva a aprender acerca de la naturaleza del espíritu y de Dios. La Voluntad Espiritual que en su máxima dimensión es la Voluntad y el Propósito de Dios es un aspecto complejo en nuestro devenir espiritual. La voluntad de Dios no es comprensible completamente para la humanidad, y nos causa temor reconocer la voluntad divina y rendir nuestra voluntad a una voluntad superior pensando que ello nos podría alejar de lo que anhelamos, de lo que tenemos o de lo que amamos. La Voluntad Espiritual cuando logra ser medianamente evocada, pues es muy difícil evocarla en su forma pura, se hace propulsora y clarificadora y nos aporta la fuerza necesaria para establecer correctas relaciones humanas y destruir todo aquello que se opone a la libre expresión y fluir de la vida espiritual, permitiendo que se manifiesten las cualidades de la voluntad al bien, la responsabilidad, las rectas relaciones interpersonales, la inofensividad al pensar, sentir o actuar, la inofensividad al expresar sentimientos a los demás, la ausencia de crítica, la humildad. Permite el liberarse de la necesidad de saber el por qué las cosas ocurren confiando en que sea cual fuese el motivo, este forma parte de un designio espiritual superior. Permite el liberarse de expectativas hacia las cosas y el adquirir el valor para tomar las decisiones que necesitamos para poder cambiar y aceptar lo que no podemos modificar.
El segundo de arriba hacia abajo, corresponde al plano del Espíritu o Mónada y se denomina Plano Monádico. La Mónada es una unidad de conciencia, un destello, una parte o chispa de Dios. Aunque se localiza en el segundo plano, las raíces de su vida están en el primer plano o Plano Ádico. La Mónada, (con la cual podemos hacer contacto a través del Alma y de la Triada Espiritual), parece como algo lejano y sin embargo, es la verdadera esencia divina de toda persona, la fuente interior de su ser. La Mónada posee tres cualidades o aspectos : Voluntad o Poder (Padre), Amor Sabiduría (Hijo) e Inteligencia Activa (Espíritu Santo), las cuales se reflejan como Tríada Espiritual (Voluntad Espiritual, Amor Espiritual y Mente Espiritual).
El primer plano es el plano Ádicos el cual es el plano puro de Dios y al cual se accede a través del segundo plano o plano Monádico. No tenemos la adecuada comprensión sobre sus características para transmitir información apropiada acerca de él.
Todos estos planos son compartidos por la totalidad de los seres humanos, desde el ser más evolucionado en el sentido espiritual hasta el ser salvaje y/o sin orientación espiritual alguna. Por tal motivo compartimos la energía de los diferentes planos descritos según el estado evolutivo en el cual nos encontremos. De ahí que mientras muchos participan las experiencias del plano astral o emocional, otros en menor número participan las experiencias del plano mental, y sólo unos muy pocos logran participar de las experiencias del mundo espiritual.
En resumen, el ser humano es en esencia la Mónada o Espíritu que se refleja como Tríada Espiritual, que se manifiesta a través del Alma, y que utiliza la personalidad como medio de expresión para entrar en contacto con el mundo manifestado.